Cinco ejes que debe tener una ciudad para convertirse en inteligente

Cinco ejes que debe tener una ciudad para convertirse en inteligente

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Una ciudad inteligente utiliza tecnología de punta para optimizar y mejorar el funcionamiento en todas sus áreas y actividades.

Una ciudad inteligente es un espacio urbano que utiliza tecnología de punta en sus distintas áreas; a raíz de la irrupción y desarrollo de tecnologías inteligentes en los últimos años, las ciudades no podía quedar al margen de un proceso que está transformando nuestras vidas en todos los ámbitos y que está en plena y efervescente evolución.

KEY INSIGHTS:

  • Una ciudad inteligente utiliza tecnología de vanguardia para optimizar la vida de una urbe.
  • La sustentabilidad y el respeto al medio ambiente son principios centrales de una ciudad inteligente.
  • Mejorar la seguridad, la vialidad y el transporte son tareas que debe cumplir una ciudad inteligente.
  • Una ciudad inteligente sólo es posible con la intervención de personas inteligentes y responsables.

Una ciudad inteligente utiliza nuevas tecnologías –Internet de las cosas (IoT). Inteligencia Artificial, programas de software, sistemas de información, etc.–  para aumentar la calidad de vida de los habitantes de una ciudad, es decir, para que satisfagan sus necesidades de todo tipo en un espacio que garantice lo más posible funcionalidad, seguridad, salud y sustentabilidad.

Si bien el término ciudad inteligente aún no está definido por completo y está en proceso de precisar su significado, en la actualidad una ciudad inteligente es aquella que toma en cuenta cinco ejes básicos, enfocándolos a partir de los principios antes señalados.

Los cinco ejes de una ciudad inteligente

Medio ambiente

Una ciudad inteligente tiene que intervenir necesariamente en la sustentabilidad y el cuidado del medio ambiente urbano; para ello, las nuevas tecnologías, en particular el IoT, aportan numerosas herramientas: dispositivos con sensores para ahorrar agua y energía eléctrica, para mantener lo más limpio posible el aire mediante monitoreo de la polución, instalación con IoT de árboles inteligentes que absorben (con musgo) partículas contaminantes, así como la transportación y el reciclamiento de basura con el uso de contenedores inteligentes y el reciclamiento de desechos sólidos.

Transporte y vialidad

Los semáforos inteligentes que funcionan con sensores que detectan la proximidad de vehículos para activar el paso o la detención del flujo vehicular, además de hacer más fluido el tránsito de automotores (y elevar con ello la calidad de vida) provocan una disminución de la contaminación del aire hasta en un 20%; por su lado, los navegadores inteligentes contribuyen a simplificar las rutas de vehículos, y el uso de teléfonos móviles puede servir para informar a los conductores sobre colisiones, accidentes, situaciones de emergencias y lugares donde estacionarse; añadamos que es el auto autónomo eléctrico el modelo a seguir de una ciudad inteligente que busca eficacia, seguridad y respeto al medio ambiente.

Seguridad

La inteligencia tecnológica contribuye a aumentar la seguridad de los habitantes de una ciudad inteligente, mediante el uso de videocámaras que pueden identificar de distintas maneras a personas extraviadas o prófugas de la justicia, por ejemplo, a través de sus rasgos faciales (como sucede en China), iluminación inteligente en zonas donde se requiera, mecanismos expeditos de alarma y aviso a las autoridades ante situaciones emergentes, son algunas de las formas que ya existen en ciudades que se han propuesto ser cada vez más inteligentes.

Inmuebles inteligentes

Nos referimos a inmuebles de todo tipo –casas, edificios, fábricas, teatros, etc. – que pueden usar tecnología inteligente y sustentable para funcionar: dispositivos de ahorro de luz y agua, manejo inteligente de la basura, seguridad inteligente en todos los espacios del inmueble, termostatos inteligentes, uso de árboles inteligentes; incluso en un inmueble inteligente es posible monitorear y conocer sus condiciones estructurales en tiempo real, para prever desastres y reparar defectos antes de que deriven en 

Políticas y servicios públicos

El papel de la administración pública es clave en la conformación de una ciudad inteligente: por un lado, como gestora, reguladora y ejecutora de las políticas públicas que impulsan los proyectos de una Smart City, y por otro, para aplicar tecnología inteligente en los múltiples trámites que los ciudadanos realizan cotidianamente, ello mediante el uso de las múltiples opciones tecnológicas digitales y de otras que debe ofrecer para simplificar trámites de todo tipo, y con ello intentar liberarse del pesado estigma de burocratismo con el que aún carga; de igual modo puede usar chatbots informativos, uso de la huella dactilar o facial como forma de identificación de las personas, así como de máquinas instaladas en la calle que informen sobre todo tipo de trámites, incluyendo información turística, formas de llamar a un taxi, etcétera.

No perdamos de vista que una ciudad inteligente se crea y desarrolla con personas inteligentes y responsables, es decir, que sin la inteligencia y la responsabilidad de los habitantes de una urbe no será posible crear una auténtica Smart City.

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Autor: Jorge García

Escritor e investigador, de temas relacionados con la juventud, la lingüística, la literatura y el futuro de la cultura, su interés principal es estudiar y reflexionar sobre los riesgos y beneficios de la artificialidad tecnológica. Actualmente escribe un libro sobre ello.

Autor: Jorge García

Escritor e investigador, de temas relacionados con la juventud, la lingüística, la literatura y el futuro de la cultura, su interés principal es estudiar y reflexionar sobre los riesgos y beneficios de la artificialidad tecnológica. Actualmente escribe un libro sobre ello.